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¿Qué es la estanflación?

En los últimos tiempos, y especialmente desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia oímos con mucha frecuencia el término «estanflación» y muchos analistas especulan acerca de su presencia y/o consecuencias. Por ello, considero que en el entorno geopolítico y económico actual conviene realizar un análisis en profundidad de las causas de la estanflación y repasar algunos episodios históricos en los
cuales se hayan vivido periodos de estanflación en la economía española. Todo ello nos permitirá analizar con más rigor el entorno de inflación presente y discernir los tipos de shocks que realmente conllevan a periodos de estanflación.

El origen etimológico de la palabra “estanflación” surge de la mezcolanza de los términos estancamiento e inflación, coincidiendo ambos fenómenos en la década de los años setenta, con consecuentes devastadores efectos económicos.

En la actualidad surge la duda de si nos encontramos o podríamos encontrar en un futuro cercano ante un escenario de estanflación. Dicha pregunta no tiene fácil respuesta en el siempre cambiante mundo de hoy en día, pero merece la pena distinguir entre los dos tipos de shocks que pueden afectar a la economía, debido a la heterogeneidad de sus efectos sobre la inflación y el crecimiento potencial. Dichos shocks se pueden dividir en shocks de oferta y de demanda. Los shocks de demanda son impulsados por cambios en el consumo (tanto privado como público), la inversión o las exportaciones netas. En cambio, los shocks de oferta son causados por cambios en las condiciones de producción que pueden conllevar a un aumento de esta a menores precios o una menor producción a mayores costes y precios, con el consecuente efecto sobre la productividad que esto puede tener.

Asimismo, al igual que ocurre con las causas, los efectos de ambas clases de shocks son heterogéneos. En primer lugar, en el caso de los shocks de demanda, un shock positivo generaría mayor crecimiento y, con una determinada estructura productiva fija, una mayor inflación (esto también lo podemos estudiar a partir de la teoría cuantitativa del dinero, MV=PY, donde un incremento de la velocidad del dinero a causa de un shock positivo de demanda generaría un incremento de precios).

En cambio, un shock positivo de oferta generaría mayor crecimiento también, pero una menor inflación, debido a un mayor influjo de bienes y servicios en el mercado. En el caso de que los shocks sean negativos, los efectos serían justamente los contrarios: menor crecimiento en ambos casos, pero con una reducción de la inflación (e incluso deflación) en el caso del shock negativo de demanda y una mayor inflación en el caso del shock negativo de oferta. En particular, los shocks negativos de demanda son muy peligrosos para la economía, ya que generan una recesión a la par que una caída del nivel de precios, incrementando los tipos de interés reales si el nominal se sitúa en cero, conllevando a una espiral deflacionaria. Por otro lado, la estanflación sería el efecto de un shock negativo de oferta, causando un estancamiento de la producción que iría acompañado de una escalada del nivel de precios.

Pero, ¿Cuándo se han vivido episodios de estanflación en España?

En nuestro país a lo largo de la década de los 70, la crisis del petróleo, siendo esta un shock negativo de oferta de manual llegó a causar una inflación de hasta el 44%, generando una elevada destrucción de puestos de trabajo y empresas. En la actualidad, en el mes de febrero los precios aumentaron un 7,6%, una tasa que no se veía desde 1986, aunque podríamos afirmar que aún no se dan los elementos necesarios para entrar en estanflación, debido principalmente a que las economías europeas siguen registrando notables cifras de crecimiento. Volviendo sobre la historia, conviene girar la cabeza hacia 1977, cuando la inflación media anual en España se situó en el 26% con tipos de interés cercanos al 22%. En esta época, la crisis del petróleo arrasó con gran parte de la economía española, que aún arrastraba las rémoras económicas del franquismo. Una inflación tan elevada se llevó por delante gran parte de la industria y el empleo, obligando a reconvertir parte del tejido productivo de la economía española.

Hoy en día la política económica ha avanzado mucho y se contemplan multitud de estrategias de política monetaria y fiscal para combatir la estanflación, algo que no ocurría previamente a los años 70. Hemos de tener en cuenta que hasta los 70, la estanflación no era un fenómeno que se estudiase en la economía académica, ya que las primeras etapas del keynesianismo ofrecían una visión puramente desde la perspectiva de la demanda del equilibrio macroeconómico, algo que surgió del fracaso de la economía clásica en su explicación de las causas de la Gran Depresión.

Si deseamos saber si en la actualidad nos hallamos en un escenario de estanflación, la respuesta clara y directa es no. Esto no significa que el entorno económico no pueda cambiar en un futuro cercano y conducirnos a ello. En mi opinión la clave para discernir la cuestión se hallará en el recorrido que tracen los salarios tras la curva de inflación, ya que una indexación de estos al IPC a nivel general nos conduciría directamente a una espiral precios salarios que generaría un brutal shock negativo de demanda acompañado de una creciente tasa de inflación. Es decir, al temido territorio de la estanflación.

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